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El Diario Artesanal de Lectura

Una posibilidad para documentar y reflexionar la formación de lectores

Cada lector constituye una historia particular de lectura configurada sutilmente por la sucesión de diversos recorridos , autores, emociones, subjetividades, impresiones, escenas de lectura que comienzan un día casi imperceptiblemente en la cuna y nos acompañan durante toda la vida dando sentido a nuestra experiencia, amplitud a nuestro horizonte y certezas provisorias a nuestras dudas.
Dra. Silvia Andrea Contín



1- Introducción

Nuestro punto de partida: lecturas y lectores en singularUn grupo de niños, jóvenes o adultos leyendo literatura conforman una escena única e irrepetible capaz de desafiar las rutinas y los estereotipos de la vida cotidiana. El hogar, la escuela y las bibliotecas deberían ser espacios privilegiados para que estas escenas tengan lugar. Pero llegar a ser lector no es un hecho que ocurre. Cada persona transita una historia lectora diferente que suele comenzar y devenir en el hogar, en la biblioteca, con amigos, con otra gente de la comunidad y que es esperable que se desarrolle “a fuego lento” a lo largo de toda la vida. Un lector, al decir de Amado (2003): “ es aquel sujeto que construye un vínculo placentero con los textos, tiene estrategias de comprensión basadas en saberes textuales y pragmáticos, posee competencias culturales que implican la familiarización con el objeto libro y sucedáneos tecnológicos, que le permitan formar parte de una comunidad lectora”. Estas comunidades se construyen mediante prácticas sostenidas por creencias y representaciones sociales que van constituyendo hacia el interior de los sujetos, unas predisposiciones adquiridas como hábito cultural. Estas comunidades, no son homogéneas y una de las cuestiones a considerar es la desigual distribución de estas predisposiciones ente los diversos actores sociales. Desde este marco, entendemos la lectura literaria como una práctica sociocultural compleja, plural, realizada en un espacio intersubjetivo, conformado históricamente, en el cual los lectores se acercan y se diferencian a partir comportamientos, actitudes y significados culturales diversos respecto al acto de leer. (Chartier: 1993,1999) En función de lo anterior, podemos reconocer una gran variedad de lecturas y propósitos lectores. Leer literatura abre la mirada a otros mundos posibles, seduce, incentiva a tomar la palabra y perfila nuevos horizontes para participar y construir una sociedad más justa. Cuando hablamos de literatura infantil y juvenil, proponemos una reconsideración de este campo abierto y fronterizo que integra el conjunto de los mensajes escritos para niños y jóvenes, como así también aquellos no escritos para ellos, pero que han hecho suyos, con la única condición de su necesaria calidad estética.Desde este punto de vista, acercar la literatura a niños, jóvenes y adultos es una ocasión para facilitar mejores condiciones de vida, ocasiones de inclusión y de acceso al saber en sus diferentes dominios, espacios históricos y culturales.

Por otra parte y desde una mirada antropológica , Larrosa (1996), plantea que nuestra identidad se configura y transforma en constante despliegue hacia la otredad del sí mismo, en una relación enunciativa dialógica y dice: “... es la multiplicidad de relatos, susceptibles de enunciación diferente, en diversos registros y `coautorías` la que va construyendo una urdimbre reconocible como `propia, pero definible sólo en términos relacionales: `soy tal` aquí, respecto de ciertos `otros` diferentes y exteriores a mi”.Desde aquí es posible entender la importancia de la lectura literaria, del conocimiento de las historias de otros en nuestras vidas y del diálogo con las mismas. Como dijimos retomando a Michèle Petit (1999, 2001), la lectura tiene un papel privilegiado en la construcción de uno mismo a partir del sentido dado a la propia experiencia. A través de la exterioridad y de la lejanía en la que se desarrollan las historias de otros, supone una aventura en nosotros mismos, la posibilidad de encontrarnos al final del camino.Documentar la historia del lectorSi partimos de la concepción antes expuesta podemos entender que cada vez se hace más necesario y también apasionante, interpelar con una mirada antropológica los discursos acerca de la lectura, romper la idea de malos y buenos lectores y ponerse a “oír sus historias”: conocer sus autopistas, sus deslices por el texto, sus tachones, sus abandonos y sus platos preferidos.
Cavallo y Chartier (2001) en su libro Historia de la lectura en el mundo occidental afirman que es necesario identificar las disposiciones para diferenciar la comunidad de lectores, las tradiciones de lectura y los modos de leer… “que en cada comunidad, no todos leen de igual manera, ni comparten las mismas técnicas intelectuales, ni otorgan el mismo significado”… “En cada comunidad de lectores, se definen los usos legítimos del libro, los modos de leer, y los procedimientos de interpretación”

A menudo vemos que muchos chicos y chicas parecen no leer porque no hacen lo que la mayoría dice, porque no logran encontrar en la escuela los espacios de placer e intimidad que requiere la lectura, pero sin embargo, en su casa, con amigos, en otros sitios, se emocionan al oír el poema de su autor preferido o la letra de rock del grupo de moda.
Es necesario entonces que la escuela genere propuestas para conocer y potenciar al lector en sus singularidades, apetencias, diferencias, superando los estereotipos que determinan buenos y malos lectores a la hora de evaluar procesos y resultados.
Como equipo nacional del Plan Lectura nos proponemos a través de este documento colaborar con los equipos jurisdiccionales y con los docentes para lograr que en todas las instituciones donde se desarrollan experiencias de promoción, los chicos y chicas, con la ayuda de sus padres y maestros comiencen a construir y seguir su diario de lectura dejando testimonio escrito del complejo proceso de formación de un lector y de sus singulares recorridos, mediadores, contextos, logros y desafíos.

Creemos que esta es una alternativa interesante para documentar y evaluar las prácticas de promoción a la lectura, superando las dicotomías entre la escuela y la familia, los contextos escolarizados y los informales y asumiendo además la responsabilidad que le cabe a la escuela sobre la mejora de los procesos y resultados respecto a la práctica de la lectura.

2- ¿Qué es un diario de lectura y porqué hacerlo?

El diario personal de lectura, subgénero de la biografía y, más específicamente , de la autobiografía, es un libro de uso personal de los lectores en el cual cada uno irá registrando momentos de lectura vividos dentro o fuera de la escuela, impresiones acerca de los textos, pensamientos y reflexiones, relato de hechos, ideas, pensamientos, sentimientos, conflictos, observaciones, reacciones, interpretaciones, hipótesis, explicaciones, conclusiones, pudiendo estar lleno de apuntes rápidos, espontáneos, reflexivos, autocríticos y con matiz autobiográfico, dejando constancia de acontecimientos cercanos y del entorno.En el diario se utiliza la expresión coloquial y puede hacer uso de las modalidades de elocución narrativa, descriptiva, argumentativa y expositiva. Debe realizarse de forma sistemática y si bien es de uso personal es importante que los bibliotecarios y docentes mediadores, estimulen su uso en el marco de las actividades y rutinas de lectura escolar, tanto en el aula como en la biblioteca.En el diario de lectura se pueden registrar también autores preferidos, efemérides literarias, páginas literarias, libros recomendados y prestados y cualquier otro aspecto que permita potenciar el interés del lector por los libros y que favorezca la creación de lazos de pertenencia a diferentes comunidades lectoras.De este modo, el diario además de dar cuenta de la historia lectora del alumno/a, se configura como fuente de información para el diseño y desarrollo de la programación del docente y bibliotecario.

3- ¿Por qué un libro artesanal?

Proponemos que el diario de lectura sea un libro creado artesanalmente cuando los niños/as inician el primer año. Esto implica pensar en un ejemplar único, con el cual cada familia y cada chico/a se sentirá identificado. Creados en papeles especiales, muchas veces manuscritos, siempre con toques personales que no se volverán a repetir en otro ejemplar. Y aún de su terminación, su encuadernado, el forrado, los hilos, los colores utilizados, los materiales muchas veces reciclados de la naturaleza misma de un determinado lugar.

Las posibilidades y características de un libro artesanal se potencian en cada edición y lo que pudo haber sido un oficio con sabor antiguo, hoy encuentra nuevos horizontes al considerar al objeto mismo como obra de arte y al incluir en su manufactura una gran diversidad de técnicas plásticas que pueden aplicarse para ilustrar, encuadernar o diseñar el acabado de las tapas.

4- ¿Cómo hacerlos?: algunas sugerencias

Construir el diario artesanal de lectura en la escuela es una forma interesante y divertida de proponerle a los alumnos, padres, docentes y a otros miembros de la comunidad, el desafío real y complejo que lleva la edición de un libro, es decir es “ponerse en el lugar de los autores y editores”, lo cual le da a la lectura y a la escritura un auténtico sentido social. Permite la integración de áreas ya que pueden trabajar los docentes de lengua con colegas de plástica, música, carpintería, ciencias naturales, diferenciando tareas y compartiendo a su vez una obra común que será apreciada por personas en otros lugares.
Cada institución que se sume a esta propuesta podrá diseñar sus estrategias concretas para la construcción de los diarios de lectura en forma interdisciplinaria. A modo de ejemplo ofrecemos algunas orientaciones generales.

• Cada diario deberá reflejar identificar al alumno y su familia.• Es importante que docentes, chicos/as y planifiquen la construcción de este diario en forma interdisciplinaria y con la colaboración de la familia.

Para su elaboración:

• Se realizarán talleres de diseño y producción de las tapas, de encuadernación y acabado.• Se recuperarán materiales genuinos de cada lugar sin afectar los principios ecológicos y apelando sobre todo a la posibilidad del reciclado.• Se exhibirán en la biblioteca en un espacio construido para tal fin y estarán a disposición del docente y de los alumnos como un material de lectura, reflexión y trabajo diario.

5- Diarios en acción

El trabajo con el diario de lectura le permitirá al docente:
• Leer en el aula y en la biblioteca los registros que cada lector desee compartir.
• Desmitificar con los chicos la idea de lector y conocer realmente los avatares de la lectura, entendiendo la misma con pasión, esfuerzo y sinceridad.
• Discutir con los chicos y chicas sus propios avances como lectores, reflexionar sobre los mismos y reorientar este proceso con el aporte del docente y de los demás lectores.
• Construir pautas de mejora de las propias prácticas lectoras.
• Diversificar los recorridos de lectura de los chicos y chicas.

Desde una perspectiva etnográfica, el diario como el registro narrativo constituye además un instrumento interesante para la investigación en el aula y guía de la evaluación, así como de futuras planificaciones. Porlán y Martín (1991), dos teóricos que han dedicado tiempo a su estudio, parten de la idea de que el diario podría ser el receptáculo de todo este trabajo educativo y punto de reflexión y salida para nuevas actuaciones, ya que suministra información sobre la estructura y el funcionamiento de la propia actividad, constituyendo uno de los instrumentos básicos de evaluación que se debe elaborar si se pretende tener actitud reflexiva y crítica sobre la propia labor. No supone, desde luego, un método objetivo de observación, ni una catalogación exhaustiva de las actividades de la clase, pero sí pone al descubierto la relación existente entre las concepciones y creencias del profesor/a y su acción didáctica. Y esto es importante para la transformación de la práctica educativa, ya que todo cambio de la acción docente ha de pasar necesariamente por un cambio de concepciones o creencias.

Bibliografía sugerida:

ABRIL, P (2005) La literatura infantil desde antes de la cuna. Lecturas sobre lecturas. Fondo de Cultura económica.
AMADO, E (2003) Hacia una didáctica social: la formación del lector. Ponencia del V Congreso Nacional de Didáctica de la Lengua y la Literatura, Universidad Nacional de Jujuy.
CAVALLO, G y Chartier, R (2001): Historia de la lectura en el mundo occidental. Taurus, Madrid LARROSA, J (1996) La experiencia de la lectura. Estudios sobre literatura y formación. Laertes, Barcelona.
MONTES, G (1999) La frontera indómita. Fondo de Cultura Económica, México (2001) "Mover la historia: lectura, sentido y sociedad", conferencia dada en el Simposio de Lectura. Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Madrid, Noviembre de 2001.
(2005) “ La gran ocasión”. La escuela como sociedad de lectura. Publicación del Programa Nacional de Lectura, Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación. Bs As, 2005.
PENNAC, D (1993) Como una novela. Grupo editorial Norma, Bogotá, Colombia.
PETIT, M (1999) Nuevos acercamientos a los jóvenes y la lectura. Fondo de Cultura Económica, México.
(2001) Lecturas: del espacio íntimo al espacio público. Fondo de Cultura Económica, México. (2005) Pero ¿Y qué buscan nuestros niños en sus libros? Lecturas sobre lecturas. Fondo de Cultura económicas.
PORLAN, R (1987).”El Maestro como Investigador en el Aula. Investigar para Conocer, Conocer para Enseñar". Revista Investigación en la Escuela, 1 (pp. 63-69).
PORLAN, R, y MARTIN J. (1991) "El Diario del Profesor". Sevilla, Ed. Diada.

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