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LIBROS DEL BICENTENARIO

(ver propuestas de trabajo en el aula aquí a la derecha, en la columna de RECURSOS)





















En el marco del Bicentenario de la Patria, el Ministerio de Educación publicó las antologías ¨El libro de lectura del Bicentenario¨. una excelente selección de textos para Nivel Inicial, primaria y secundaria que ahora llegan a todas las bibliotecas áulicas de las escuelas -tanto públicas como privadas- para enriquecer la colección existente en cada una de ellas.

La Presidenta de la Nación escribió en la presentación de la antología: ¨La lectura es una herramienta de crecimiento y de autonomía, y la literatura es, acaso, el camino más bello para constituirnos en lectoras y lectores¨, porque la Literatura es ¨un depósito universal que alberga la memoria colectiva, esa en la que se juntan historias y emociones, sentimientos y viajes, llantos y pasiones, luces y sombras, vientos y tempestades, sueños e historias, de escritores de todas las culturas y tiempos que quisieron que sus obras estuvieran a disposición de todos los lectores, fuera cual fuera su época, su lengua o su contexto¨ (Cerrillo, 2010).

Cuentos, cantos y poemas; animales, brujas y niñas preguntonas ingresan con este libro a las aulas para abrir puertas y tender puentes a otros mundos posibles, ¨aquellos que habita el universo de la ficción y con otros modos de percibir el lenguaje, pues la literatura es, entre todos los discursos posibles, el que explora y trabaja el lenguaje de una forma privilegiada¨ (Ministerio, 20074).

En ¨La gran ocasión¨, Graciela Montes (2005) sostiene que ¨lo primero que puede hacer un maestro que quiere ¨enseñar a leer¨ es crear la ocasión, un tiempo y un espacio propicios, un estado de ánimo y también una especie de comunión de lectura¨. Incluir en el horario diario el espacio gratuito de la lectura. A veces, será el maestro quien preste su voz al cuento; otras, la simple exploración de los libros de la biblioteca para elegir qué voy a leer y qué voy a llevarme a casa. Otras veces, el aula puede recibir la visita de algún mediador que comparta una historia leída.

¨Gratuito. Así es como él lo entendía. Un regalo. Un momento fuera de los momentos. Pese a todo. El cuento nocturno lo liberaba del peso del día. Soltaba sus amarras. Iba con el viento, inmensamente aligerado, y el viento era nuestra voz¨. (Pennac, 1993)


Pero leer, es también hablar de los libros. Por eso, en ese tiempo y en ese espacio gratuitos, es importante que no nos corra la prisa por ¨hacer¨. Después de leer, es necesario abrir un tiempo para conversar acerca de lo escuchado, compartir opiniones, volver al cuento o al poema para releer una expresión que nos haya gustado (o tal vez disgustado); algo que no hayamos comprendido, algo que nos haya dado mucha risa. Otra vez, la necesidad de un espacio propicio para generar el diálogo sobre lo leído o escuchado.


¨El lector busca al lector, y los vínculos entre lectores generan lectura; hay que habilitar la construcción de redes y ciudades lectoras, ricas, variadas y flexibles. Siempre en obra.¨(Montes, 2001)


Para que la conversación no quede tan solo en la superficie del texto o en el comentario espontáneo de los lectores, será importante la preparación –por parte del docente- de cada encuentro de lectura. Cabe, entonces, preguntarnos:

¿Cuál será la mejor manera de presentar cada texto? ¿De qué forma será conveniente guiar la mirada sin forzar las interpretaciones? ¿Cuáles son las mejores preguntas para cada texto?

¨Mientras elegimos qué leer con otros estamos imaginando por dónde podríamos entrar a los textos en las conversaciones literarias, por dónde entrarán los demás lectores, qué encuentros y desencuentros pueden suscitarse al discutir, cómo hacemos para ayudarlos en esos hallazgos, cómo dejamos abierta la posibilidad de que sea el propio texto el que los ayude con algunas respuestas o que les abra el camino para nuevas preguntas, cómo hacemos para intervenir sin cerrar sentidos¨(Bajour, 2009)


Nuestra propuesta intenta acompañar a los docentes en la tarea de formar a los alumnos como lectores. Por ello, desde el Plan Nacional de Lectura nos proponemos compartir algunas experiencias y estrategias que no agotan las posibilidades de intervención, pero que pueden contribuir, orientar en la elaboración y ejecución de proyectos de lectura. En palabras de Michèle Petit: Nunca es cuestión de encerrar un lector en un casillero, sino más bien de lanzarle pasarelas, o mejor aún de darle ocasión de fabricar sus propias pasarelas, sus propias metáforas.

Conociendo la complejidad del trabajo de planificación y búsqueda de material, así como las múltiples demandas que implican la tarea docente, es nuestro deseo aportar, con esta presentación, y sólo a manera orientativa, diferentes propuestas en torno al Libro de lectura del Bicentenario.

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